Barcelona y el Gato de Botero

Hace unos años, en 1987, el Ayuntamiento de Barcelona adquirió la estatua de un gato de dimensiones considerables, del artista colombiano Fernando Botero, que ha acabado  convirtiéndose en un emblema de la ciudad y un punto de interés turístico. Visitando los lugares en los que este gato de bronce ha reposado, podemos hacer un recorrido por la ciudad condal y aprender un poco de su historia.

GatoBotero

La primera ubicación del Gato fue el Parque de la Ciudadela, un parque que se encuentra al lado del Zoo de Barcelona y en el que se sitúa el Parlament de Catalunya, una zona próxima al distrito de Ciutat Vella, uno de los barrios más conocidos y activos culturalmente de la ciudad.

Posteriormente, el gato fue trasladado a la montaña de Montjuic, de 173 metros de altura y desde la que tenemos unas magníficas vistas panorámicas de la ciudad. En ella, además del castillo de Montjuic, el Jardín Botánico, el Estadio Olímpico o el Funicular, podemos disfrutar del espectáculo de las Fuentes de Montjuic o Font Màgica, acontecimiento con música y aguas de colores que se celebra las noches de los fines de semana.

Después de pasar por Montjuic, el Gato ocupó un espacio en el Portal de la Santa Madrona, un lugar cercano a las Atarazanas y el puerto de Barcelona, en el que  podemos disfrutar de un viaje en unas embarcaciones conocidas como las “golondrinas” si nos apetece navegar durante unos minutos por el Mediterráneo.

Finalmente, la ubicación de nuestro gato, y que parece ser la definitiva, es la Rambla del Raval, en el barrio del mismo nombre. Aquí, tras la remodelación de la zona, se ha convertido en un símbolo de la nueva Barcelona, punto de encuentro e intercambio de diferentes culturas y lugar de visita obligada si te adentras en las calles de este barrio. Si te pasas por aquí, no olvides hacerte una foto con él.

Sobre la autora.

Mi nombre es Bárbara y soy de Barcelona, España. Siempre me ha interesado el mundo de la enseñanza y me han apasionado las lenguas, así que hace un tiempo decidí dedicarme a la enseñanza del español para extranjeros.

La iniciativa de la revista Trabalenguas me pareció una idea muy atractiva y me animé a colaborar porque pienso que es interesante poder ofrecer a nuestros estudiantes materiales diversos del mundo de la cultura hispana.

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