El efecto Pinocho

pinochoEn la Universidad de Granada, España, un equipo de científicos ha demostrado que cuando una persona miente aumenta la temperatura de su nariz. Mediante cámaras termográficas, como las que permiten la visión nocturna, se ha podido comprobar que nuestra actividad cerebral se refleja en la temperatura facial.

Esta investigación pionera nos recuerda evidentemente la famosa historia del niño italiano de madera cuya nariz crecía cuando decía mentiras. Parece ser que después de todo la historia de Pinocho tendría un carácter menos ficticio y más científico de lo que pensábamos.

La ciencia nos obsequia de vez en cuando con titulares como éste que le dibujan a uno la sonrisa. Rápidamente nuestra imaginación aplica las nuevas técnicas a la vida cotidiana… ¿Se imaginan poder tener la certeza científica de que un amigo nos oculta algo o de que un amante nos ha sido infiel? ¿Se imaginan la vida de un niño que no puede decir ni siquiera una mentirijilla a sus padres sin ser descubierto? ¿Tendrían sentido los abogados y los jueces en un mundo donde la mentira estaría tan acorralada?

Una frase hecha en español dice que “la ignorancia es la felicidad”. Quizás, a pesar de las muchas cualidades que tiene, el ser humano no esté hecho para soportar toda la verdad. Ya se sabe, ojos que no ven, corazón que no siente. En cualquier caso siempre es interesante saber que hay medios para evitar que le tomen a uno el pelo y no creerse cuentos chinos.

Sobre la autora.

Carla Jaramillo es licenciada en filología inglesa, profesora de E/LE cualificada y con una amplia experiencia en el campo de la enseñanza tanto del español como del inglés. Actualmente ejerce su profesión en Lille, Francia. Apasionada de las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza del español, Carla es sin duda un gran fichaje para nuestra revista.

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